miércoles, 26 de octubre de 2011

Arboladura de Nudos Simples


Me miran desde la distancia
de siglos,
y yo los siento tan cerca,
tus ojos.

Estos ojos que te miran
están llenos de tiempo.

El eterno femenino,
ni es eterno,
ni realmente femenino.

Mujer proteica, perdida en un laberinto
distinto,
no buscas Ilain,
sino la infancia.

Desde niño sueño
con aguas quietas antiguas,
pero amo este mar agitado
que sólo se calmará
cuando haya muerto.

El abismo me golpea,
¿pero existe sin mí?

No existe la palabra precisa,
sino la idea exacta.

Vivir es tener la certeza
de estar perdido.

Cuando por fin te encuentre,
habrá que empezar desde el principio.

Todas estas olas son iguales,
pero entre sí,
tan distintas.

Diferente es mi amor del tuyo.
El mío te ama a ti, el tuyo se ama a sí.

He librado combate con bestias
mitológicas, salvajes, coléricas, rudas
todas ellas.
He vencido siempre.
Frente a ti, que no luchas, que buscas
y esperas,
yo me rindo.


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