domingo, 9 de octubre de 2011

LDP Enero 1999


Amarga es la sed de ti.
Los labios que me diste
están resecos,
las manos que extendiste
sobre mí
ya no se mueven.

Amarga es la sed de ti.
El sueño que me diste
sin pedirlo,
sucumbió al espanto de la luz eléctrica
de la mañana.

Porque la vigilia es un eterno esperarte
vierto tus lágrimas,
mi vida.
Pero tus lágrimas son amargas,
como mi sed de ti.

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