miércoles, 19 de octubre de 2011

Sobre las Olas de la Tempestad


El viento sigue azotando mi cara cubierta de arrugas solares no sé hace cuánto que no veo el sol estas nubes que cubren el cielo llevan ahí una eternidad parece que me miran con ojos jovianos a veces descargan su furia sobre las aguas entre ellas negras como el abismo las velas no dejan de crujir pero ya no me importa se han roto muchas veces y el casco también hace una semana volví a reconstruir mi nave gris sobre las arenas blancas de aquella orilla donde me pareció verla a lo lejos ¿cuántas veces ya? serán tres digo yo desde que el ángel de bronce me expulsó por mentirle la sombra aparece de nuevo ahí está tan cerca por debajo del casco es enorme como una serpiente primigenia ella también reparaba un barco me parece tenía los cabellos rubios y los ojos no los pude ver pero seguro que eran verdes verdes como los prados que el ángel de bronce me prohibió pisar yo no quería mentirle sólo le dije que era un hombre perdido y si no soy eso no sé qué soy quizá sólo un navegante no sé si tendré otra oportunidad de responder a su pregunta y no sé qué tengo que responder dios mío esa sombra se abalanza de nuevo muy cerca de la superficie salta hacia mí tan cerca que puedo sentir su respiración es gigantesca tendrá más de cuatrocientos metros de largo se alza sobre las aguas y queda suspendida en el aire un momento parece que vaya a echarse a volar su piel escamosa brilla con el reflejo líquido del relámpago cada vez hay más se acerca una tormenta como la de ayer y antes de ayer esta vez tengo que levantar más la orza aunque la marea me desvíe del camino qué tontería si no me dirijo a ninguna parte como si supiera a donde voy pero no quiero reparar el barco otra vez mis herramientas están gastadas y mis brazos también tengo una herida en la mano que me tortura al ceñir la vela si anudo el cabo de la mayor a mi codo las palmas de mis manos podrán descansar pero si vuelco me hundiré con el barco y qué más da tampoco se perdería mucho nadie iba a lamentarse ni siquiera ella que no me vio y sí no lo sé quizá quizá sí quizá me esté buscando también como yo a ella.

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