miércoles, 2 de noviembre de 2011

Fortaleza Atlante


Tus embates parecían caricias
Y tus olas, una brisa de verano.
Mi fortaleza, alta, titánica, rítmica,
Sobre dunas de metal coronado.

Tu fuerza – vacía,
Tus relámpagos – huecos,
Tu magia – transferida.

Estas torres que me lanzas, líquidas,
Un dulce manantial para mis manzanos.

¿Esos truenos son tus gritos? – una sinfonía.
¿Con bestias sales de caza? – soy ratón para tus gatos.
¿Ninfas, ondinas, cambiaformas? – para mis ojos, cornucopia.

Te miro, océano tronante, con tus nubes fijas,
Ancho, profundo, alto, imponente,
Hermoso e inerme.

Pobre de mí – tonto,
Mi memoria es breve, y mi paso, corto.

Olvidé tu fuerza – antigua,
Tu sabiduría – innombrable,
Tu profundidad – sísmica.

Derrumbaste mi fortaleza con el tornado,
Mis manzanos con zarpa y presagio,
Y mis diques con furia de hermanos.

Estoy solo, sobre tu lienzo azul,
Titilando en tu vasta caverna sin muros,
Impulsado por paupérrimas velas,
Cumpliendo – dócilmente
tu vieja profecía.


Desert Fortress - Arlene Holtz

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