viernes, 23 de diciembre de 2011

Crónicas Kentuckyanas



 
Palito

En la fotogénica Nebulosa del Cangrejo había un planeta llamado Kentucky (Fried Chicken). Pronúnciese fried chicken después de la pausa necesaria para considerar la distancia que recorre un caracol en medio segundo, añadiéndole el estupor que sobreviene al descubrir que es una distancia realmente ridícula.

El planeta se llamaba así porque tenía forma de pollo. En concreto, de pollo frito. Si se piensa detenidamente, se comprenderá que ésta es la forma más eficaz para absorber los rayos gamma que emite una Supernova de Tipo II después de haberse dado un atracón de hidrógeno, hincharse como un globo de feria y reventar haciendo saltar todos los botones de su camisa electromagnética. Si esta conducta explosiva les parece una burda artimaña para capturar la mirada de los astrónomos, prueben a tragarse 89 millones de toneladas de hidrógeno por segundo en un buffet libre de 5.000 millones de años y luego me cuentan.

La óptima estructura gallinácea del planeta Kentucky (Fried Chicken) permitió que la especie dominante, los kentuckyfriedchickenianos, sobreviviera a innumerables cataclismos de su grupo local de estrellas. En consecuencia, tuvieron tiempo suficiente para aprender a dejarse de riñas infantiles y construyeron una sociedad modélica, en línea recta hacia la muerte por aburrimiento supino. Es lo que ocurre cuando uno ha conquistado todas las metas concebibles, que pierde las ganas de levantarse del sofá para hacer algo provechoso.

Lo único que conservaba cierto interés era encontrar el sentido de la vida. Aunque en realidad ya sabían la respuesta. La descubrió un ordenador con chorrocientos millones de petaherzios, cuando todavía les emocionaba la construcción de artilugios inservibles.

El sentido de la vida era “42”.

Pero aquella respuesta no era muy alentadora. Más bien le dejaba a uno con mal cuerpo. Así que decidieron hacerse los despistados y seguir buscando, a ver si encontraban un principio ontológico más edificante, algo que hiciera más llevadera la visita de los suegros los domingos por la tarde.

Una respuesta que permitiera justificar razonadamente la idea:

"Si en el fondo son buena gente."




Palito Palito

Los vitanautas eran los encargados de encontrar la versión 2.0 del sentido de la vida. Srri y Srro formaban parte de este exclusivo grupo de exploradores metafísicos. De lunes a viernes iban y venían de un extremo a otro del universo, buscando debajo de las piedras y de cualquier cosa que brillara a la luz de estrellas con crisis existenciales.

La nave de Srri y Srro tenía forma de escarabajo. Y no de escarabajo Volkswagen, sino pelotero. Tampoco era mucho más grande. Resulta que el cuerpo de los kentuckyfriedchickenianos era básicamente lo que ustedes llamarían un muñeco de trapo, de esos con dos ojos saltones hechos de botones descartados y una cabeza que parece un guante sin dedos. Caprichos de la entalpía. Como tenían poderes telequinéticos, la evolución decidió que disponer de dos brazos y dos piernas era un desperdicio injustificado de energía, así que debajo de la boca sólo tenían un torso corto y estrecho. Dado que no mataban animales para robarles la piel (¡qué barbaridad!), la evolución les proporcionó una agradable cobertura de fieltro que resultaba muy calentita los días que el viento soplaba con especial mala leche.

Por alguna razón misteriosa, el nombre de los habitantes de Kentucky (Fried Chicken) reflejaba la personalidad de cada uno. Srro respondía a todo diciendo “¡Srro!”, mientras Srri decía invariablemente “¡Srri!”. Por ejemplo:

—¿Te canto una canción? —decía Srri.
—¡Srro, a que te parto la cara!
—¡Srri!

Entonces Srro le cruzaba la cara a Srri. Poco después, Srri decía:

—¿Jugamos al pádel?

Este comportamiento no es tan difícil de entender. Una vez que los habitantes de Kentucky (Fried Chicken) desarrollaron la sociedad perfecta, lo único que los mantenía entretenidos eran las riñas infantiles.

En uno de sus viajes intergalácticos tras el sentido de la vida, Srri y Srro se toparon con un planeta errante que no giraba alrededor de ninguna estrella.

El planeta dijo:

—Hola.

Srro dijo:

—¡Hostia!

Srri dijo:

—¡Un planeta que habla!

El planeta les invitó a comer. Srri aceptó encantado. Srro, a regañadientes. Pero como tenían bocas de trapo, sin glotis ni nada que se le parezca, la comida se les escurría por la comisura de los labios.

Srro decía:

—¡Mierda puta!

Srri decía:

—¡Qué rico!

Mientras tanto, el planeta preguntaba:

—¿Y qué hacéis en este rincón perdido del universo, amigos?
—¡Buscamos el sentido de la vida! —dijo Srri.
—Pues habéis llegado al lugar indicado.
—¡No me jodas! —dijo Srro, escupiendo la comida.

Srri daba saltos telequinéticos de alegría.

—¡Venga, dínoslo, dínoslo, anda, venga, dínoslo! ¡Srri!



Palito Palito Palito

El planeta sonrió maliciosamente, esto es, formó en su océano central una tormenta de Fuerza 5 con una mala uva que no veas.

—Si queréis saberlo, haced un doble mortal con tirabuzón.

Srri hizo el doble mortal. Srro, el tirabuzón.

—Ahora quiero unos huevos fritos.

Srri hizo los huevos. Srro se quedó dormido.

—Ahora uno de vosotros tiene que morir.
—¡Este planeta no tiene límites! —dijo Srro—. Pues que se muera Srri.
—¡Srri!

Pero Srro no quería quedarse solo, así que concibió un plan. Elaboró un gas venenoso, conectado a una célula radiactiva, y depositó el artefacto en una caja. Luego le dijo a Srri que dentro había un bol con sus cereales favoritos. Srri se sumergió en la caja gritando su propio nombre, como si la vida le fuera en ello. Srro la cerró, esperó una hora y dijo:

—Ya está. Srri está muerto. Dime cuál es el sentido de la vida.
—Un momento —dijo el planeta—. ¿Cómo sé que tu amigo está muerto?
—Existe un 50% de probabilidades de que la célula radiactiva libere el gas venenoso cada hora. Según la mecánica cuántica, ahora Srri está vivo y muerto a la vez. Dime cuál es el sentido de la vida o me voy a ir mosqueando.
—Pero, ¿por qué has tenido que meter a Srri dentro de la caja?
—¡Vamos a ver! Queremos que Srri esté muerto, verdad. Si estuviera fuera de la caja, a lo mejor seguía vivo. ¡Y ahora está muerto!
—Sí, pero también vivo.
—¡Y eso qué más da! ¡Que me digas el sentido de la vida o te arreo!

Como el planeta era un fenómeno macroscópico que se regía por leyes relativísticas, la mecánica cuántica le sonaba a chino, y hubo de aceptar la palabra de Srro.

—Está bien —dijo encogiendo los hombros, esto es, plegando dos placas tectónicas y devolviéndolas a su lugar segundos después. Los terremotos fueron tremebundos—. El sentido de la vida es “42”.
—¡42! ¡42! ¡Anda y que te zurzan! Vámonos, Srri.

Srri salió de la caja y saludó con una pirueta de sus ojos abotonados.

—¡Gracias por nada! —dijo Srro.
—¡Gracias por todo! —dijo Srri.



Palito Uve

En mitad del vacío interestelar, Srro se lamentaba:

—Joder, esta misión no acabará nunca…

Srri disfrutaba de los fotogénicos Pilares de la Creación, diciendo:

—¡Quién sabe cuántas aventuras viviremos juntos!


5 comentarios:

  1. Bien! Las aventuras de Srri y Srro. Espero que publiques más capítulos.
    Besos navideños,
    María

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  2. Estimado Sergio,

    En primer lugar quería pedirle disculpas por dirigirme a usted de esta manera, pero me ha sido imposible contactarle en el anuncio que publicó en www.ediciona.com, referente a que solicitaba un ilustrador para realizar sendas portada y contraportada para su nuevo libro.

    Como le decía, me ha sido imposible escribirle de esa manera, por lo que humildemente me permito enviarle un enlace a mi blog con varios ejemplos que puedan mostrarle mi estilo a la hora de concebir una ilustración y, más concretamente, una portada.

    http://mushotokuart.blogspot.com.es/

    De nuevo le pido disculpas y le envío un cordial saludo.
    Edu Torres

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    1. Hola Eduardo,

      No hay ningún problema, descuida. Como comentaba en mi oferta, yo también sufrí el pésimo diseño de la página de ediciona. Me alegro de que hayas tenido la iniciativa de encontrarme por un método alternativo. ¿Puedes darme tu email y hablamos en privado?

      Un saludo,
      Sergio

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    2. Sin ningún problema Sergio y gracias por tu atención. Mi correo es etorresmunoz@gmail.com.

      Un saludo

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  3. Buenos dias sergio,puesto que ediciona funciona mal y no he tenido contacto, por si le interesa aún encontrar ilustrador para su oferta le dejo un link con algunos ejemplos.

    http://raulilustrador.wix.com/raul#!photostackergallery0=54

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